Emitir o recibir la crítica constructiva o retroalimentación resulta un tema difícil; sin embargo, es fundamental estar cómodos en ambos lados para acelerar nuestro desarrollo profesional y el de los demás. ¿Cómo hacerlo bien? Estas claves te serán de ayuda.
La crítica constructiva es una retroalimentación que busca ofrecer recomendaciones específicas, con las cuales se pueden facilitar resultados y crear un mejor ambiente laboral. Esta definición por parte de BetterUp, compañía enfocada en soluciones empresariales, toca los puntos clave de la importancia del feedback positivo, pues hacerlo mal y caer en su contraparte (la crítica negativa) es centrarse en no dar guía ni soporte, por lo que usualmente baja la moral y reduce la confianza del equipo.
Justin Rosenstein, cofundador de Asana, una plataforma creada para la planeación y la productividad, tiene una declaración muy precisa de las ventajas de hacerlo: “los comentarios honestos y críticos pueden fortalecer tu vínculo en lugar de degradarlo”.
¿Cómo dar una crítica constructiva?
Partiendo del punto de que, regularmente, la retroalimentación significa estrés porque tenemos que solicitar una reunión, debemos cuidar de manera integral todos los elementos para que los comentarios logren el objetivo: la mejora en las actividades realizadas. El buen feedback, de acuerdo a Carolyn O’Hara, en un artículo escrito en Harvard Business Review, debe tener en cuenta al menos los siguientes puntos:
- Ser cuidadoso al darlo. Para evitar reacciones defensivas que afecten la motivación, emitir una crítica debe hacerse con respeto y cuidado. La situación es una experiencia estresante, por lo que hay que reducir al máximo la tensión siendo amables al iniciar la conversación y escuchando los comentarios.
- Entender para qué se hace. El desarrollo de los colaboradores a nuestro cargo necesita señalamientos puntuales de optimización, sin enfocarnos únicamente en lo que está mal, sino también en lo que funciona para hacer las mejoras alrededor. Además, es importante acompañar a los trabajadores en el proceso para que crezcan y aprendan.
Este mismo artículo describe otras características esenciales para, del otro lado, obtener la crítica constructiva que necesitamos:
- Pedir feedback en tiempo real. Principalmente si estás realizando nuevas tareas o muy particulares y quieres saber cómo podrías mejorar, la opción es preguntar a los actores involucrados (cliente, superior o compañero) sobre sus impresiones. No tiene que ser de manera formal, simplemente, con una llamada o un intercambio de palabras de modo casual basta.
- Realiza las preguntas concretas. En vez de solo preguntar si tienen algo que decir, involucrarlos es una buena alternativa. Por ejemplo, hacer cuestionamientos como “desde tu perspectiva, ¿cómo lo hubieras hecho?” o “¿qué habrías hecho diferente?” resultarán en respuestas más enriquecedoras.
- En ambientes virtuales, hazlo más a menudo. El home office nos limita a tener interacciones que naturalmente ocurrirían en una oficina. Por ello, es importante hacer llamadas de manera más frecuente para conseguir esa crítica que nos ayudará a mejorar.
Qué no hacer en la crítica constructiva
Ya revisamos qué sí hacer, pero ¿qué debemos evitar? Tanto si la das como si recibes la crítica constructiva, tienes que contemplar ciertos elementos que te ahorrarán malentendidos y lograrán la efectividad de este proceso.
Iniciemos con la parte de qué evitar cuando damos la crítica. Linkedin sugiere lo siguiente:
- Planea el feedback. Es decir, no lo hagas cuando las emociones estén a flor de piel (por ejemplo, si te encuentras molesto). Piensa en qué debe hacerse específicamente en pro del crecimiento y transmite la crítica de forma relajada y genuina para que la persona sepa que importa y se sienta valorada con la retroalimentación.
- Conversación en vez de monólogo. Es más fructífero si planteas la charla y escuchas al involucrado; eso te brindará información relevante para identificar las áreas de oportunidad.
- Plantéala en metas. Comparte las razones de tu retroalimentación para que la persona esté más receptiva a la crítica. Si lo haces centrándote en objetivos, se vuelve un asunto enfocado en lo laboral más que en lo personal.
- De una en una. No llegues con un pliego de críticas; enfócate en un área de optimización a la vez. De esta manera, la persona a la que brindarás la retroalimentación no se satura y valora la crítica para mejorar.
Y al recibirla, Asana comparte seis pasos que nos preparan para ser más profesionales frente a este tipo de comentarios:
- Evita reacciones inmediatas. No busques huir de la sesión o responder al momento; lo que escuches puede ayudar a que mejores tu actuar profesional.
- Escucha para entender, no para responder. Evita formular respuestas defensivas, recuerda que las observaciones que te están brindando son para buscar buenos resultados de tus acciones. Es básico que mantengas la mente abierta.
- Conecta con tu rol. Esto significa no pensar que los comentarios son ataques personales. La crítica es para centrarse únicamente en tu trabajo, no en otras áreas personales.
- Realiza preguntas puntuales. Así como los comentarios para dar crítica constructiva deben ser específicos, cuando la recibimos, debemos enfocar nuestras preguntas en qué podríamos hacer para mejorar. Si surgen post-reunión, también es válido hacerlas.
- Agradece. Este tipo de actividades no son fáciles y requieren un gran esfuerzo de quien lo realiza. Siempre da las gracias a quien te hace estas observaciones porque desea ayudarte a progresar.
La crítica eficaz no se hace únicamente hacia abajo, también puede darse de subordinados a jefes, pero a veces resulta un lugar no común en muchas organizaciones, usualmente las que tienen jerarquías más verticales. Puedes empezar a cambiar estas dinámicas en tu equipo, estableciendo canales de comunicación de crítica positiva: el resultado será un ambiente más colaborativo y asertivo, ¡notarás las diferencias!
Espero este artículo te sirva para buscar nuevas maneras de mejorar el trabajo en equipo. Recuerda que puedes dejarme tus comentarios, me encantará leerte. ¡Hasta el siguiente post!
Alejandra Prado.




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