Hablar en público es una de las habilidades blandas que nos ayuda básicamente en tres aspectos: tener una mejor imagen, construir una red de contactos y crear un perfil de liderazgo. En muchos ámbitos profesionales es indispensable expresarse ante distintos grupos de personas; sin embargo, sobresalir como orador no depende sólo de lo que dices, sino de cómo lo haces.
Ahora que están por llegar las vacaciones de diciembre, seguro tendrás un poco de tiempo libre para dedicarlo a fortalecer esta aptitud y regresar a tu trabajo con un mayor dominio de la palabra. El 25 por ciento de las personas admite tener terror de hablar en público, pero todo es cuestión de estrategia y práctica, por ello aquí te explico cómo mejorar tu oratoria. Aquí te comparto estrategias respaldadas por datos y consejos útiles para convertirte en un comunicador destacado.
Los números detrás de la capacidad de hablar en público
- 75% de las personas siente ansiedad al expresarse ante otras personas, según estudios de Forbes.
- Sin embargo, los oradores que se preparan y estructuran bien su discurso son percibidos como 50% más competentes, de acuerdo con Harvard Business Review.
Hablar con seguridad mejora tu reputación y refuerza tu capacidad de liderar y generar confianza.
Consejos para prepararte
Seguramente habrás visto a diversos oradores que saben cómo llegar a su audiencia y, aunque sus presentaciones y actitud parecen naturales, la verdad es que hay un gran trabajo de práctica y técnica detrás. La clave está en organizarse:
Define tu objetivo
¿Cuál es la finalidad de tu discurso? Convencer a alguien o explicar un tema. Define cuál es el mensaje que quieres que tu audiencia se lleve al terminar la sesión. Esta información será tu guía para estructurar el contenido y así poner tus ideas en orden para hacer una secuencia bien estructurada.
Conoce a tu audiencia
Ya que definiste tu objetivo, es momento de conocer a tu audiencia por medio de su perfil, edad, género, formación, etcétera. Todo lo que puedas saber te ayudará a crear un mensaje adecuado para esas personas. También es pertinente conocer a tus panelistas: investiga quiénes son y cuáles son sus puntos fuertes. Esto te ayudará a complementar en lugar de repetir ideas.
Crea herramientas que te respalden
El apoyo visual hará que tu presentación sea más interesante y te ayudará a recordar el discurso. Trata de usar palabras clave y no párrafos densos y completos de lo que vas a decir. Utiliza frases puntuales que tengan una extensión máxima de ocho palabras por línea y no más de ocho líneas por diapositiva.
Incluye algunas anécdotas o historias
Recuerda que debes captar el interés de tu público en los primeros minutos de tu presentación y las historias encantan a las personas, por ello es recomendable empezar con una anécdota. Esta técnica mejor conocida como storytelling nos ayuda a que la audiencia se mantenga interesada en nuestro discurso por más tiempo.
Practica, practica, practica
Ya tienes tu discurso armado, ahora llega el momento de practicar frente al espejo. Esto te ayudará a perfeccionar tu ponencia, ubicar y corregir los errores que tienes, medir su duración y dominar los nervios. Cuando llegues ante tu audiencia te sentirás más seguro.
Mejora tu discurso
Además de dominar la presentación, debemos dominar nuestra expresión oral. Muchas veces tenemos algunas manías o muletillas que no percibimos, pero hay que detectarlas para disminuirlas y así tener más seguridad ante el público.
Controla las muletillas
Las muletillas son aquellas palabras a las que recurrimos con frecuencia, pero que carecen de significado, generalmente aumentan cuando nos ponemos nerviosos. Entre las más comunes están: “ok”, “bueno”, “este”, “¿entienden?”. Más que un apoyo, este tipo de palabras empobrecen el discurso y distraen a la audiencia. Tres estrategias simples para evitarlas son: respira y haz pausas, utiliza palabras de transición (como “en otras palabras” o “para resumir”) e incrementa tu vocabulario, pues entre más dominio tengas, menos usarás frases de relleno.
Aprovecha la pausa
Para disminuir las muletillas debemos aprender a manejar la pausa, pues es mejor callar que decir algo sin sentido. La pausa te dará un pequeño respiro para que pienses lo que sigue y conectes tu discurso sin repeticiones.
Fomenta la escucha activa
Escuchar con atención la manera en la que otros se expresan nos ayuda a reconocer nuestros propios errores o repeticiones, así podrás buscar la manera de mejorar tu discurso.
Pon atención al lenguaje corporal
Nuestra expresión facial y corporal deben estar a nuestro favor, por ello también es necesario tener un control y dominio. La sonrisa siempre debe estar presente en tus presentaciones, además de que te dará mayor seguridad, también la audiencia la va a apreciar.
Reconocer los tics que generalmente haces cuando estás nervioso, como jugar con la pluma o mover tu joyería, al identificarlos podrás modificarlos. Por ejemplo, controla tus brazos durante tu discurso, evita cruzarlos o meter tus manos en los bolsillos, porque se percibe como algo negativo. Al conocer tus reacciones te será más sencillo dominarlas.
Hablar en público es una habilidad que se perfecciona con el tiempo, pero con preparación y práctica puedes convertirte en un orador que inspire, motive y destaque. ¿Listo para tu próxima presentación? ¡Recuerda que cada oportunidad frente a una audiencia es un paso más hacia la excelencia!
¿Qué otros consejos puedes darnos para mejorar tu capacidad de oratoria? Me gustaría conocer tus propuestas, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!




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