La falta de tiempo, los vicios aprendidos y otros factores suelen impactar negativamente en la toma de decisiones, de tal manera que pueden poner en riesgo el éxito de nuestros proyectos. Muchas veces no nos percatamos de que tenemos ese tipo de costumbres y de la mala influencia que tienen en nuestras elecciones.
No es casualidad: ya hay estudios al respecto
Jack Zenger y Joseph Folkman, consultores en formación humana, entrevistaron a 50,000 líderes con el propósito de elaborar un exhaustivo estudio comparativo entre los que tomaban buenas decisiones y los que no lo hacen.
El resultado de la investigación fue contundente: las malas costumbres son las que nos llevan a elecciones erróneas. Los autores publicaron en Harvard Business Review un artículo donde destacan algunos de los malos hábitos que pueden afectar la toma decisiones, entre los que están:
Entregarse a la flojera
Tener una actitud apática o procrastinar es peligroso. Cuando nos enfrentamos a una decisión crucial debemos investigar y actualizarnos sobre el tema, y no basarnos únicamente en nuestra experiencia o creencias superficiales para tener un buen resultado.
No anticiparse a los eventos
Siempre debemos tener escenarios alternos e ir un paso delante de los posibles problemas que puede traer una decisión. Cuando no hacemos un análisis prospectivo se corre el riesgo de que cualquier eventualidad eche por tierra todo lo que trabajamos.
Dejar de lado la alineación estratégica
Lo ideal es que los problemas que surgen deben conectarse con la estrategia de la empresa, de esta manera habrá una respuesta sistemática y mejor fundada. Si no hay una alineación estratégica, simplemente estarás dejando la solución de las cosas al azar.
Falta de actualización
Nuestro mundo hiperconectado cambia de manera inmediata, por ello debemos estar en constante actualización y este punto es el que le falla a algunas personas. Los cambios están a la orden del día y, aunque a veces cuesta seguirlos, es una obligación estar siempre bien informados.
Mala comunicación
La base del éxito en la vida y la empresa está en la comunicación, si esta parte falla es imposible que haya buenos resultados. Todo el equipo debe estar en la misma sintonía para avanzar en conjunto ante un problema. ¿Cómo se logra esto? Asegurándose de que todos comparten la misma información y no trabajan de manera aislada.
Elige un círculo virtuoso y mejora tus decisiones
Uno de los pasos cruciales para empezar a modificar nuestra conducta es reconocer cuáles son nuestros malos hábitos, para poder cambiarlos y así tener un mejor desempeño ante los retos laborales. El 40 por ciento de nuestra vida cotidiana está determinada por nuestros hábitos, así que será muy útil crear un círculo virtuoso para mejorar el proceso de toma de decisiones. Aquí tienes algunos consejos:
Analiza qué causa el hábito que quieres cambiar
Esta parte es esencial para establecer un cambio en nuestras vidas. Identifica qué situaciones o sentimientos son los que te llevan a ese mal hábito, para que puedas detectarlo y darles solución o encontrar una manera de tratarlo.
Crea una rutina sistemática y positiva
Los hábitos buenos y malos llevan un tiempo en establecerse, así que no desesperes cuando quieras abandonar uno que es negativo. Para este fin crea una serie de pasos o acciones, incluso puedes escribirlos y tenerlos a la vista. Haz un listado con los procesos que necesitas para la toma de decisiones, por ejemplo: investigar los datos, consultar la estrategia, crear otros escenarios etcétera. De esta manera, este proceso será sistemático y confiable.
Recurre a herramientas
La toma de decisiones es un tema que preocupa a muchos, por ello es que se han creado algunas herramientas que pueden ayudarte a mejorar el proceso. Una de ellas es el árbol de decisiones, un diagrama de cinco ramificaciones para que tengas un plan mejor estructurado, que esté escrito y que puedas tener a la mano.
¿Qué tanto consideras que nuestros hábitos impactan en la toma de buenas o malas decisiones? ¿Podrías compartirnos algún consejo para mejorar el proceso? Me gustaría conocer tus ideas, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!
Imagen: pexels.com/Miguel Á. Padriñán




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