A mediados de los 40 años de vida, llega un momento en el que los triunfos profesionales y la estabilidad tanto económica como familiar, pueden ya no causar la misma felicidad o satisfacción de antes. Contrariamente, surge un sentimiento de vacío con miles de preguntas que nos hacen cuestionar nuestro camino laboral o la suficiencia de las metas cumplidas. Si estás pasando por una situación similar, no te preocupes; déjame decirte que es algo absolutamente normal.
- ¿Qué tan común es?
- ¿Qué hacer ante esta crisis?
Aun teniendo una carrera laboral exitosa, estabilidad económica y un buen ambiente personal, diversos estudios han encontrado que una gran cantidad de personas pasan por una crisis profesional en algún punto entre sus 40 y 50 años de edad. Quizá te has cuestionado si tu profesión ha sido la indicada o si tus logros son suficientes, entre otras preguntas relacionadas. Pero ¿qué tan común es sentirte así?
Más común de lo que piensas
De acuerdo con los estudios de los economistas David Blanchflower y Andrew Oswald, los seres humanos experimentamos una curva de satisfacción en forma de una ligera “U”. Su punto más alto inicia en la juventud —que es cuando queremos “comernos el mundo”— y va en declive conforme experimentamos la vida adulta. Pero es a mediados de los 40 cuando se puede encontrar su punto más bajo, que es el momento en el que se siente hastío. Esta es una tendencia que se presenta en la mayoría de las personas en todo el mundo.
A esta etapa también se le conoce como crisis de la edad media y, aunque podría ser una cuestión meramente biológica, tiene repercusión en la vida laboral, ya que pueden llegar periodos de aburrimiento, las comparaciones con otros compañeros y el cumplimiento de sus objetivos; incluso aparecen arrepentimientos por no haber elegido otra empresa, otro proyecto o hasta una carrera diferente.
Es importante tener en cuenta que este lapso es más común de lo que piensas, ya que en él nos damos cuenta de que la vida es finita y que nuestras oportunidades de crecimiento laboral ya no son tantas ni tan variadas como antes. La buena noticia es que esta etapa desaparecerá y que, si tienes una visión abierta, puedes lograr un cambio muy positivo.
¿Qué hacer ante esta crisis?
Lo primero es identificar que estamos pasando por este periodo para establecer algunas soluciones; quizá suena trillado, pero es importante detectar el problema, ya que muchas personas tratan de evitar ese sentimiento y, al evadirlo, tal vez caigan en prácticas negativas o poco favorables para su vida personal y profesional. Hay algunas acciones que puedes realizar para sobrellevar dicha fase de la mejor manera:
Haz pequeños cambios
A veces, es inviable dejar el empleo actual o mudarse a la otra punta del mundo, porque en este periodo de la vida hay responsabilidades a las que no se puede renunciar (hijos, pareja, hipoteca, etc.); pero lo que sí es posible es realizar pequeños cambios, como trabajar con otro grupo laboral o participar en proyectos distintos a los de siempre (para esto, hacer voluntariado puede ser una gran opción). La idea es que te relaciones con personas que ocupen otras áreas y tengan distintas habilidades.
Busca un nuevo pasatiempo
Si consideras que la inspiración te puede llegar haciendo algo diferente, busca un nuevo hobby como practicar un deporte o realizar alguna actividad artística que siempre te haya atraído, ya sea la pintura, escribir o aprender alguna otra manualidad que te ayude a disminuir el estrés y a centrarte en tu persona.
Estudia un posgrado
Quizá pienses que en tu empresa ya no existan más oportunidades de crecer; sin embargo, debes considerar que en esta etapa, el 40 por ciento de los ascensos son laterales; entonces, puedes reforzar esta posibilidad con estudios de posgrado, que te ayudarán a actualizarte y a desarrollar aptitudes complementarias. También es posible aprender otro idioma o tomar talleres para potenciar habilidades que contribuyan a tu desarrollo profesional, como algunos cursos relacionados con la tecnología.
Encuentra una forma de trascender
Uno de los cuestionamientos más comunes es la trascendencia. Esta fase puede ser el momento ideal para compartir conocimiento, pues con la experiencia que has obtenido, es posible que impartas clases a las nuevas generaciones o brindar asesorías dentro de tu área de trabajo para aquellos que quieren aprender o complementar lo que ya saben hacer. Otra opción es participar en alguna fundación dedicando tu tiempo a apoyarlos; por ejemplo, existen muchas asociaciones que ayudan a perros y gatos con quienes puedes contribuir dedicando algunas horas a pasearlos, por ejemplo. Este tipo de actividades te darán una nueva perspectiva para valorar las ventajas que tienes en tu vida y te hará sentir satisfecho y funcional.
Si quieres hacer un cambio profesional…
Pensar en un movimiento laboral también es válido, aunque lo recomendable es que hagas un análisis muy detallado de la conveniencia y de lo que te gustaría hacer, ya sea que quieras entrar a una nueva compañía, desarrollarte en otro giro empresarial o crear tu propio negocio. Lo importante es que no empezarás de cero aprovechando tu experiencia y conocimientos para aplicarlos en la nueva actividad.
Es fundamental hacer cambios o crear vivencias que te ayuden a transitar por este periodo y que te hagan sentir útil, productivo y satisfecho, pero sobre todo, que obtengas resultados positivos en lo personal y profesional.
Dime si estás experimentando dicha etapa, qué desearías hacer o qué consejo nos puedes dejar en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!
Imagen: pexels.com/Darina Belonogova




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