Bimbo es el ejemplo de que una gestión bien organizada puede hacer crecer un negocio y llevarlo a tener presencia mundial. Esta empresa nació como una panificadora que quería llevar sus productos frescos y nutritivos a los hogares mexicanos y, con el paso de las décadas, se convirtió en un gigante con más de 13,000 productos que opera en más de 33 países.
Un poco de historia
Bimbo nació de la unión de los hermanos Lorenzo y Roberto Servitje, Jaime Jorba, Jaime Sendra (estos dos últimos, fundadores de la pastelería El Molino), José T. Mata y Alfonso Velasco, quienes vieron la posibilidad de elaborar pan de caja de manera industrial. La empresa inició operaciones el 2 de diciembre de 1945 con sólo 34 trabajadores, para vender cuatro productos: pan grande y chico, negro y tostado.
El nombre que ahora tiene reconocimiento internacional salió de una combinación de dos palabras: Bingo y Bambi. Es una de las marcas que empleó muy bien las campañas publicitarias y aprovechó al máximo su sello característico, el Osito Bimbo, para posicionarse en los hogares mexicanos.
Esta pequeña fábrica vio su expansión rápidamente, ya que en menos de dos años sus productos ya se distribuían en otras ciudades como Pachuca, Puebla, Cuernavaca y Toluca. A los diez años de su apertura, ya contaba con más de 700 colaboradores y 149 vehículos para repartir, así como con otras marcas como Marinela.
La estrategia de Bimbo ha consistido en adquirir empresas fabricantes de diversos lugares para llegar a más mercados. En 1972 instaló la planta más grande de América Latina y una de las más extensas del mundo en Azcapotzalco, para surtir la demanda del pan y de otros productos de sus líneas Marinela, Tía Rosa, Barcel y otras marcas.
Bimbo tiene presencia internacional en países en América, Europa, Asia y África con 245 panaderías y plantas y más de 1,500 centros de ventas, y con una impresionante red de distribución que cuenta con más de 54,000 rutas. Ante esta expansión, se ha consolidado como una de las empresas mexicanas con mayor reconocimiento.
Innovación, la base del crecimiento
Aunque la visión empresarial de los ejecutivos de Bimbo es uno de los pilares para el crecimiento de la empresa, la innovación es otra de las bases que han ayudado a su consolidación en todos los mercados en los que participa.
La visión innovadora de Bimbo se remonta a sus orígenes, ya que don Juan Servitje patentó una máquina para hacer bolillos a la que denominaron “Higiénica Múltiple Póo” en 1918 y que es la inspiradora del pan de caja actual.
Otra de las novedades para ese tiempo fue la envoltura de celofán que mantenía el pan fresco y lo conservaba de manera higiénica. Además, Bimbo tuvo que idear un sistema de transporte que llevara sus productos a las ciudades cercanas con la mayor frescura. Posteriormente abrió su agencia foránea en Puebla para satisfacer la demanda. Esta cadena de transporte fue realmente novedosa para esa época.
Bimbo también hizo diversas investigaciones para crear la envoltura de los pastelitos que vendería Marinela, lo que representó un reto, porque los pastelillos se entregaban en capacillos y se requería un empaque individual que no maltratara el producto, ya que era muy diferente al pan de caja. Lograr esta envoltura especial representó una gran innovación para las empresas de alimentos.
Ahora Bimbo sigue con esta visión de innovación. Entre las más recientes puede citarse la de 2012, con la apertura del parque de energía eólica para suministrar energía verde a sus plantas y un año después se puso en marcha el primer Centro de Ventas ecológico para reducir el impacto ambiental.
La visión de los Servitje
Bimbo es una empresa que logró con éxito expandirse en el mercado mexicano, pero el primer gran salto al mercado internacional se logró con el nombramiento de Roberto Servitje en 1979. Durante 1980, Bimbo entró a la bolsa de valores e inició las exportaciones a Estados Unidos.
El segundo gran salto de la empresa fue con la llegada de Daniel Servitje, lo que marcó otra gran época de Bimbo, ya que se hizo una apuesta más arriesgada para convertir a la empresa panadera en una verdadera marca internacional. Si bien ya habían adquirido algunas empresas como La Corona y El Globo, con Daniel se obtuvieron más compras clave para llegar a más mercados, como es el caso de Panrico de Beijing.
Bimbo es una empresa mexicana que ha tenido éxito por diversos factores que van desde su cultura organizacional, que le ha llevado a ganar reconocimientos como Empresa Líder para Merco, un buen conocimiento de los mercados, la constante innovación para sus productos y la compra estratégica de empresas, factores componen lo que Forbes denomina un trabajo “Mexican Way”.¿Conocías la historia de Bimbo? ¿Qué aprendizaje puede dejarnos esta empresa familiar? Me gustaría conocer tu opinión, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!




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