En algún punto de nuestra trayectoria profesional suele llegar la oportunidad de dar clases, que es una forma de compartir la experiencia con las nuevas generaciones. Ante el inevitable cuestionamiento de tomar o no ese camino, es necesario decir que la labor docente presenta retos, aunque es muy inspiradora.
Una de las profesiones más nobles
Transmitir el conocimiento es gratificante. Ese intercambio de experiencias, tanto del docente como de los alumnos, convierte esta actividad en una de las tres profesiones más enriquecedoras, incluso una de las más felices, según la encuesta de Adecco.
Además de contribuir a la formación de las nuevas generaciones, la docencia ofrece ventajas como la flexibilidad horaria para acomodar tu tiempo de enseñanza según tus ocupaciones, la formación constante e incluso brinda la oportunidad de incursionar en otras áreas de tu carrera. Todo ello hace de esta experiencia un desafío único.
¿Por qué dar clases?
De acuerdo con el Instituto Mexicano de la Competitividad, sólo hay 2 millones de docentes para 33 millones de estudiantes inscritos desde primaria a universidad. Por ello, ser maestro representa una gran oportunidad de contribuir a la educación.
La docencia también puede ser un buen complemento para la carrera profesional, porque, además de que te ayuda a fortalecer tus habilidades de liderazgo, también genera un gran crecimiento personal y te mantiene actualizado sobre las nuevas tendencias que aportan los más jóvenes.
¿Qué necesitas para convertirte en un buen profesor?
Académicamente, para brindar clase a nivel licenciatura o posgrado te solicitarán título preferentemente de posgrado. El área de finanzas y banca es donde hay más profesionistas con posgrado, con el 46.2% de quienes participan en el sector.
Además de la experiencia y la formación, el arte de la enseñanza no sólo radica en tener los conocimientos sino en buscar la manera de transmitirlos. Es importante desarrollar o fortalecer algunas habilidades como la escucha activa, la capacidad de negociación y comunicación, la flexibilidad y la adaptación, así como el manejo del ámbito digital.
Otro punto importante es la preparación de cada clase, pues se debe aprender a utilizar diversas herramientas tecnológicas, como Moodle o Classroom, para crear contenidos y adaptarlos a las necesidades de los alumnos.
Las labores administrativas de igual manera forman parte de las tareas docentes, porque hay que entregar reportes y evaluaciones a la dirección o a los superiores.
Aprovecha las distintas modalidades a distancia
Otra de las grandes ventajas de dar clases hoy es que la tecnología nos ha permitido diversificar las opciones. En ese sentido, no sólo existe la modalidad presencial, sino otras maneras de llevar el conocimiento a las personas.
Las clases en línea tuvieron un importante auge durante la pandemia y ese formato llegó para quedarse. Actualmente existen cursos híbridos que funcionan bastante bien, porque le dan al alumno la capacidad de elegir la versión que más le convenga.
Otra opción es la creación de cursos de autogestión y los Cursos Online Masivos y Abiertos (MOOC, por sus siglas en inglés), donde los alumnos avanzan a su propio ritmo. Un ejemplo es Coursera.
Las oportunidades para la enseñanza se expanden cada día. La docencia es una manera de contribuir a la educación de los jóvenes o de aquellos que quieren seguir aprendiendo.
¿Te gustaría incursionar en este noble campo? ¿Qué es lo que más te llama la atención de este reto?
Me gustaría conocer tu opinión, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!
Imagen: pexels.com/Kampus




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