El marco de las 3C para liderar con claridad

Enero tiene una virtud incómoda: expone la lista completa de decisiones que veníamos pateando. Presupuesto, prioridades, contrataciones, proyectos que se congelan, cambios de roles y —cada vez más— definiciones sobre cómo trabajaremos: presencial, híbrido o remoto.

Frente a este escenario, muchas decisiones fallan por un desbalance de criterios. Por eso existe un marco simple —las 3C— para decidir cómo liderar: competencia, coraje y compasión. Y antes de ellas, un requisito que suele omitirse: autoconocimiento.

El prerrequisito: autoconocimiento

La primera trampa del liderazgo es creer en la frase “yo me conozco”. En una investigación citada por Harvard Business Review, 95% de las personas piensa que es autoconsciente, pero sólo de 10% a 15% realmente lo es. Esa brecha explica decisiones reactivas, sesgos sin supervisión y líderes que se sorprenden cuando el equipo no “compra” el mensaje.

Por ello, para prepararte en la aplicación de este marco de las 3C, dos preguntas pueden darte claridad:

  • ¿Qué sesgo me está empujando? (urgencia, confirmación, aversión al riesgo, ego).
  • ¿Qué necesidad personal estoy protegiendo? (quedar bien, tener control, evitar conflicto).

A detalle: competencia, coraje y compasión

Competencia, decidir con criterio. Es saber discernir qué información importa y cuál es vanity, es decir, únicamente puede percibirse sofisticada, pero, al final, es ruido y no aporta. Para tener una validación correcta a partir de la competencia debe definirse muy bien el indicador y, para evitar los sesgos, tener una valoración externa.

Coraje, reglas claras y sostenidas. Cuando la decisión se toma, debe sostenerse lo suficiente para darle oportunidad de mostrar resultados. Por ejemplo, cuando se anuncia un ascenso y existe resistencia, muchos quieren ajustar rápidamente; sin embargo, esto da una sensación de nula estabilidad en el equipo. Por ello es bueno esperar.

Compasión, la variable humana. No debe confundirse con complacencia, es más bien reconocer el impacto humano de una decisión y actuar con responsabilidad, sin renunciar a la exigencia. Sobre esto, la Universidad de Binghamton señala que la compasión del líder con su equipo es benéfica y demuestra resultados cuando se combina con metas y benchmarks claros.

Es tiempo de aplicarlo

Antes de tomar una decisión relevante aplica este esquema como si fueran filtros. A partir de esto, podrás notar si hay algún problema con tus métricas, un mensaje que no está quedando claro o si hay alguna situación no contemplada que pueda impactar a tu liderazgo.

Iniciar el año es el momento para definir el tipo de liderazgo por aplicar si las fechas lo ameritan. Por ello, este marco te servirá si tienes alguna decisión grande sobre la mesa, como un paso más a tus análisis cotidianos.

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