En el mundo de los negocios, la palabra “gratis” tiene un poder magnético. Puede atraer la atención, despertar interés e, incluso, generar tráfico digital. Sin embargo, no siempre significa que sea la mejor estrategia para cerrar una venta o asegurar clientes a largo plazo.
Una palabra de doble filo
Dar un servicio o producto gratuito es para muchos una estrategia básica del marketing para hacer promoción y venta. En efecto, para el público resulta bastante atractivo y son pocos los que pueden resistirse a perder la oportunidad de obtener algo sin costo.
Sin embargo, la percepción de lo gratuito es ambivalente, pues, aunque atrae y genera curiosidad, también puede restar valor a tus productos si esa gratuidad no se comunica correctamente. Por lo anterior, es indispensable analizar con mucho cuidado qué tanto te conviene hacer una estrategia de mercado con este concepto.
Los peligros de ofrecer algo gratuito
Que alguien acepte tu producto gratuito no garantiza que va a convertirse en uno de tus clientes habituales. Hay más probabilidades de que te encuentres con gente que sólo busca obtener beneficios sin pagar y que no va a aprovechar al máximo tu servicio.
También hay personas que, al obtener algo con tanta facilidad, no le dan la importancia que se merece, porque perciben que lo que les ofreces no tiene la suficiente calidad. Ante esta perspectiva, un producto gratuito perderá la oportunidad de volverse exclusivo.
Otro punto donde puede ser sumamente peligroso es cuando ofreces propuestas de trabajo, ya que, además de que corres el riesgo de que se queden con tu idea, que es muy común, también estarás perdiendo dinero, porque una propuesta de servicios cuesta entre el 2 y 3 por ciento del total del proyecto.
El valor de lo inalcanzable
La mente humana es ambivalente, porque, así como nos agrada obtener algo sin costo, también ponemos gran empeño e incluso pagamos cantidades exorbitantes por productos que, sabemos, nos darán cierto estatus, muestra de ello es todo el marketing que se hace para las marcas de lujo.
Por naturaleza, el ser humano desea lo que no puede tener, por ello es que a veces valoramos más eso que nos cuesta más trabajo. Esto mismo aplica en la venta de productos: cuando pagamos por algo, tendemos a darle más valor y tratamos de sacarle el máximo provecho.
¿Quieres utilizar el término gratis sin restarle valor a tu producto?
A pesar de los contras, debemos reconocer que el “gratis” tiene gran poder, por lo que sí es posible utilizarlo, pero no debe ser una estrategia permanente. La clave está en usarlo de manera estratégica, con límites claros y un objetivo definido: convertir ese primer contacto en una relación comercial rentable.
Si vas a ofrecer algo sin costo, diseña bien ese “producto especial”, porque la idea es que tampoco pierdas dinero o tiempo, lo que puede afectar a las ganancias de tu negocio. Muchas empresas dedican una parte de su inversión para dar muestras bien diseñadas y, si lo tuyo es prestar un servicio, brinda pequeñas asesorías, pero no soluciones el problema de tu cliente potencial, para que así pueda obtener tu ayuda con el costo que se merecen tus servicios.
Finalmente, todo el trabajo debe ser valorado, por ello es que siempre es mejor obtener una remuneración por cualquier servicio o producto que brindamos. En lugar de regalar tu trabajo, piensa en ofrecer pruebas, versiones limitadas o beneficios exclusivos que abran la puerta a ventas reales sin comprometer tu reputación.
¿Consideras que es viable ofrecer un trabajo o un producto gratuito una buena estrategia para obtener clientes? Me gustaría conocer tus ideas, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!




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