El interés por contribuir al bienestar de la comunidad forma parte de los objetivos de diversas organizaciones que buscan colaborar para mejorar el entorno. Una manera de consolidar esta ayuda es por medio de fundaciones, empresas sociales y Organizaciones No Gubernamentales (ONG). Aunque su propósito es muy similar, tienen algunas diferencias en su constitución.
Iniciativas civiles para ayudar a la población
Las ONG son organizaciones independientes de poderes públicos y partidos políticos, y no tienen fines de lucro. Sus iniciativas tienen como objetivo ayudar a las poblaciones a alcanzar una mejor calidad de vida. Mucha de su labor se relaciona con concientizar a las personas sobre desafíos sociales, promover cambios positivos, brindar ayuda e incluso influir o colaborar en políticas públicas.
Existen varios tipos de ONG, pero destacan las de caridad, que brindan herramientas y conocimientos para que las poblaciones logren el autoabastecimiento. O las de servicio, que proporcionan ayuda en cuestiones de salud, educación o planificación familiar.
El concepto de ONG nació a finales de la Segunda Guerra Mundial, pero es a partir del 27 de febrero de 1950 cuando logran su reconocimiento, por ello es que en esta fecha se conmemora como el Día Internacional de las ONG. En la actualidad existen más de 10 millones en el mundo y entre las más conocidas están Amnistía Internacional, Médicos sin Fronteras, Greenpeace, Cruz Roja y Save the Children.
Las ONG generalmente tienen financiamientos públicos y privados por medio de donaciones, tan relevantes que, si formaran un país, serían la quinta economía más grande del mundo. Otro dato curioso es que tres de cada cuatro colaboradores son mujeres, pero su presencia no es tan fuerte en los puestos de liderazgo.
Un compromiso personal y empresarial
Una fundación también es una organización sin fines de lucro que atiende necesidades sociales, ambientales, educativas, pero, a diferencia de una ONG, sus fondos provienen del patrimonio de una persona, familia o de las ganancias de una empresa.
Los fines de una fundación se enfocan en ayudar a una comunidad que tiene necesidades específicas. El patronato determina los objetivos de la fundación y la manera en la que se llevarán a cabo las acciones para contribuir al bienestar de una población.
Aunque la fundación como tal no genera ganancias, la empresa o persona fundadora sí puede obtener beneficios, ya que mejorará su presencia de marca por medio de un aumento en su prestigio cuando se le relaciona con el trabajo a favor del bienestar social. También hay beneficios a nivel fiscal, porque pueden obtener algunas deducciones de impuestos.
Fundación Azteca es una muestra de lo que puede lograr un organismo como este, ya que tiene una participación activa en varias causas relacionadas con la educación, medio ambiente y cuidado animal. Esta fundación ha brindado educación a más de 132 mil jóvenes y reforestado más de cinco mil hectáreas en el país, lo que implica una gran aportación a la sociedad mexicana.
Contribuir al bienestar comunitario
Una empresa social es aquella que tiene como objetivo lograr la rentabilidad financiera y generar un cambio positivo en la comunidad. De manera voluntaria incluyen en sus procesos y objetivos algunas acciones para beneficiar a la población. Por ejemplo, un restaurante puede elegir proveedores locales para generar el consumo local y así mejorar la entrada económica de los pequeños productores.
Las acciones varían de empresa en empresa, ya sea que donen una cantidad de dinero a causas benéficas si logran la venta de ciertos productos, generen fuentes de empleo para personas con discapacidad o incluso pueden proveer recursos para mejorar el medio ambiente.
¿Qué casos de éxito son los que más han llamado tu atención en cuestión de ayuda comunitaria? Me gustaría conocer tu opinión, así que te leo en los comentarios. ¡Hasta el siguiente post!
Imagen: pexels.com/Tara Winstead




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