La presencia femenina en puestos directivos sigue siendo un desafío. Aunque hemos avanzado, aún estamos lejos de la paridad. De acuerdo con el estudio de Grant Thornton, 33.5 por ciento de los puestos de alta dirección están ocupados por mujeres. Es un número que representa un progreso, pero continúa evidenciando las barreras estructurales y culturales que impiden que más mujeres lleguen a liderar empresas.
Si realmente queremos cambiar esta realidad, necesitamos tomar acciones concretas:
- Inspirar y ayudar a las nuevas generaciones a acceder a posiciones de liderazgo.
- Crear redes de mentoría para que más mujeres tengan acceso a oportunidades y aprendizajes clave.
Esto es una cuestión de estrategia empresarial.
El liderazgo femenino como ventaja competitiva
Las empresas con mujeres en posiciones de liderazgo han demostrado ser más innovadoras, rentables y sostenibles en el tiempo.
Estudios recientes revelan que las compañías con mayor participación femenina en la alta dirección generan un retorno de inversión del 10 por ciento, en comparación con el 7 por ciento de aquellas donde no hay mujeres en estos roles.
Además, la diversidad de género en la toma de decisiones mejora la reputación de la marca, fortalece la cultura organizacional y atrae a nuevos talentos.
Pero el impacto va más allá de los números. La presencia de mujeres en posiciones de liderazgo crea referentes que inspiran a otras mujeres a aspirar a estos mismos espacios. Cuando una mujer ve a otra liderando con éxito, se rompen estereotipos y se generan nuevas aspiraciones.
El liderazgo femenino no es una concesión ni una cuota que deba cumplirse. Más allá de eso, es una ventaja competitiva que las empresas no pueden seguir ignorando.
Una encuesta de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que el 57 por ciento de las empresas que tenían mujeres en puestos directivos promovieron la llegada de nuevo talento y la retención del personal existente. El equilibrio de género va más allá de una buena reputación, ya que se ha comprobado que se aumenta la productividad y rentabilidad en 63 por ciento, pero, sobre todo, se impulsa la creatividad y la innovación en 59 por ciento.
El papel clave de las mentoras
El acceso a posiciones de liderazgo no depende únicamente de la preparación o el talento individual. También requiere apoyo, orientación y espacios de crecimiento.
Las mujeres en el mundo empresarial siguen enfrentando barreras invisibles. No sólo el techo de cristal, que limita su acceso a cargos de alta dirección, sino también las paredes de cristal, que restringen su participación en áreas clave de toma de decisiones y las encasillan en roles de apoyo.
Por eso, las mentorías juegan un papel fundamental.
Tener el consejo y respaldo de mujeres que han atravesado estas mismas barreras es fundamental para desarrollar confianza, manejar la presión y superar los desafíos que conlleva liderar en entornos tradicionalmente masculinos.
Las mentorías femeninas ofrecen múltiples ventajas: son guía profesional, ayudan a gestionar emociones, superar el síndrome del impostor y construir una mentalidad de liderazgo.
Las mujeres que han llegado a la cima tienen la oportunidad –y la responsabilidad– de allanar el camino para las que vienen detrás.
Ejemplos de mujeres que han cambiado las reglas del juego
Hoy en día, cada vez hay más mujeres en puestos directivos que están marcando un precedente y demostrando que el liderazgo femenino es clave para el éxito empresarial.
Algunas de ellas han logrado abrirse camino en industrias donde históricamente los hombres han tenido el control:
- Mary Barra, CEO de General Motors desde 2014, se convirtió en la primera mujer en liderar una de las principales automotrices del mundo, una industria dominada tanto por ejecutivos como por clientes masculinos. Ella siempre ha agradecido a sus mentoras y mentores, quienes le animaron a alzar su voz en juntas, a evitar el mansplaining, a no ofrecer disculpas por lo que no debería y más cosas que la hicieron llegar a donde está.
- Rosalind Brewer, CEO de Walgreens Boots Alliance, fue la primera mujer de color en dirigir una de las empresas del índice S&P 500. Para ella, los programas de mentoría son un patrocinio activo Su liderazgo ha sido un referente en temas de inclusión y diversidad.
- Ginni Rometty, ex CEO de IBM, dirigió una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo. A través de la mentoría, le enseñaron (y hoy enseña) la importancia de tomar riesgos, además de preguntar, pues si escuchas, cualquier persona puede ser tu mentora. Demostró que el liderazgo femenino puede marcar la diferencia en la innovación y el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, el camino aún es largo.
Además de la brecha salarial y los sesgos inconscientes, muchas mujeres enfrentan el desafío de equilibrar su vida personal y profesional en un entorno que no siempre facilita esta conciliación. Se necesita un cambio de mentalidad, más acciones en las empresas que promuevan la equidad de género y, sobre todo, más referentes femeninos que inspiren a las nuevas generaciones a romper barreras.
Si crees que este mensaje merece llegar a más personas, compártelo. Es momento de abrir más espacios para el liderazgo femenino. ¡Hasta el siguiente post!
Foto: pexels.com/cottonbro




No Comments