Históricamente, los avances tecnológicos siempre han causado miedo, pero también esperanza. Por un lado, se piensa que las máquinas sustituirán por completo el trabajo humano y, por el otro, que pueden ayudar a disminuir la carga laboral y al ahorro de tiempo. Una de las tecnologías que están actualmente en este punto es la Inteligencia Artificial (IA), y aunque su nombre nos puede impactar aún, en realidad es una herramienta que ya ocupamos en nuestro día a día, porque gracias a ella es que Netflix o Spotify como muestras, nos dan propuestas de series o música según nuestros gustos.
¿Qué es la IA?
El lanzamiento de ChatGPT, un chatbot que es capaz de hacer desde una sencilla interacción hasta generar respuestas más complejas, ha reavivado la conversación sobre si la Inteligencia Artificial es buena o mala. Antes de emitir un juicio, es necesario conocer en qué consiste: sin entrar en términos muy tecnológicos, podemos resumir que la Inteligencia Artificial es una disciplina cuyo propósito es crear máquinas que imiten diversas actividades intelectuales. Su tarea es recopilar enormes cantidades de datos y analizarlos para así dar respuestas y soluciones.
Una muestra de ello es Alexa, Siri o Google Asistant. Las tres tecnologías responden a las peticiones que les damos en función a la información que tienen para realizar distintas tareas. Sin embargo, también confirman que todavía tienen limitaciones: si carecen de la misma, de inmediato informan que no pueden ayudarte en ese momento.
Las ventajas de la IA
Esta es una de las herramientas que ayuda a las empresas a simplificar y automatizar procesos para aumentar la eficiencia y la productividad; incluso las compañías que la utilizan han logrado diferenciarse de manera positiva ante su competencia, según la encuesta de Gartner a más de 3 mil CEO.
Efectivamente, con el apoyo de la IA, muchas funciones se están automatizando, sobre todo aquellas que son más simples y repetitivas. De acuerdo con un artículo de Harvard Business Review, las organizaciones utilizan la IA en 44 por ciento para detectar y disuadir instrucciones de seguridad y en 41 por ciento para solucionar problemas tecnológicos, funciones que deben estar activas 24/7 y para lo cual se requeriría una gran cantidad de personal para cubrir las necesidades de clientes o empresas.
Otro ejemplo del uso de la IA, como te mencioné al inicio, es el ChatGPT, cuyo algoritmo es tan avanzado que, incluso, podría escribir mil palabras sobre un tema en concreto antes de que abras Google para empezar a buscar datos sobre el mismo. Es una alternativa que consigue dar respuestas sin la presencia humana y es posible que sea una opción adecuada para sustituir a un call center, por ejemplo, además de dar soluciones y trabajar tiempo indefinido sin problemas de horario.
¿La labor humana está en peligro?
El tema del avance tecnológico siempre ha generado debates tanto en el campo social como el económico, lo que ha ayudado a investigar y generar proyecciones para verificar hasta qué punto esto puede propiciar el desempleo. Conforme el estudio elaborado por el Foro Económico Mundial, para 2025 se perderán 85 millones de puestos, pero surgirán 97 millones de nuevos empleos más adaptados a la división de trabajo entre humanos, máquinas y algoritmos.
La ventaja es que las máquinas responden a una serie de comandos y hacen un trabajo iterativo, y aunque cuenten con una base de muchos datos, no pueden ir más allá de lo programado en su sistema. Aún existen muchas acciones que un aparato no puede hacer, como interpretar el lenguaje no verbal, ser empático, generar conocimiento para compartirlo con otras personas o proponer nuevas ideas para la empresa. Por lo anterior, los expertos coinciden en que la Inteligencia Artificial no podrá sustituir la hospitalidad, la gestión y la creatividad; por ello, se deben ir refinando las habilidades en estos rubros para crear nuevos empleos.
Si bien, la IA ofrece muchas ventajas, como la disminución de errores, puede incursionar en sectores altamente peligrosos; un ejemplo es la minería, reducir los riesgos para las personas y trabajar sin hacer pausas. Entre los inconvenientes más importantes que tiene es su costo, la falta de iniciativa, no puede mejorar mediante la experiencia y, definitivamente, no es creativa; por ende, esas serán las áreas de oportunidad que tenemos que aprovechar.
Ante este panorama, podemos decir que las funciones que más peligran son aquellas que son altamente rutinarias y, por esta razón, son puestos que tienen más probabilidades de desaparecer. Una muestra son los empleos de telemarketing o los contables. Mientras tanto, hay nuevos rubros en los que se puede incursionar para seguir activos laboralmente; estos trabajos están relacionados con la tecnología, energías renovables y el ámbito de la salud.
La ciencia efectivamente ha hecho cambios evidentes en nuestra vida diaria y, después de la pandemia, se han acentuado más, pero aun así, hay autores que aseguran que la IA no reemplazará a los humanos, dicho tema lo desarrollan Paul Daugherty y H. James Wilson en su libro Human + Machine: Reimagining Work in the Age of AI, donde comentan que este tipo de avances ayudarán a aumentar las capacidades humanas y se crearán nuevas fuentes de valor para los negocios; por eso, nos espera un panorama de adaptación que se irá dando poco a poco.
¿Consideras que la Inteligencia Artificial es un peligro para el campo laboral? Me gustaría conocer tu opinión, así que házmela saber en los comentarios. ¡Hasta el próximo post!
Imagen: pexels.com/Tara Winstead



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