Aquí tienes un dato contundente: las empresas con liderazgo inclusivo obtienen, en promedio, 16% más rentabilidad. Aunque los números hablan por sí solos, todavía existe la brecha salarial y los techos de cristal que evitan los ascensos.
Al respecto, la Organización de las Naciones Unidas propone un marco de acción claro: los Principios de Empoderamiento para Mujeres (WEPs), siete acciones concretas para lograr espacios inclusivos y liderazgo femenino real. Estos principios cumplen 30 años desde que fueron presentados en China, durante la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, en 1995. Quince años después se conjuntaron en un marco que funciona como hoja de ruta para fomentar prácticas de empoderamiento femenino.
Estos principios son los siguientes:
- Promover la igualdad de género desde la alta dirección.
Lo que se pretende es que las empresas creen políticas y metas que fomenten el crecimiento de todos los empleados sin importar su género. Para esta parte se sugiere tener indicadores de desempeño claros que apliquen a todo el personal, con el fin de crear una cultura empresarial que fomente la igualdad.
- Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo – respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.
Este apartado hace referencia a que todos deben recibir la remuneración correspondiente al puesto, sin importar el género, y hacer todo para garantizar al menos un 30 por ciento la participación de las mujeres en las juntas directivas o procesos de la toma de decisiones.
- Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.
Tener un ambiente laboral que fomente y cuide la salud física y mental del equipo siempre va a tener un efecto positivo. Es necesario brindar un espacio seguro, donde no exista la violencia y el acoso, ya que un buen ambiente de trabajo ayuda a tener mayor rentabilidad y sostenibilidad empresarial.
- Promover la educación, la capacitación, el desarrollo profesional de las mujeres.
El aprendizaje constante es esencial en nuestros días, sobre todo con la llegada cotidiana de nuevas tecnologías. Por ello es conveniente que las empresas ofrezcan cursos y formación a sus empleados para aumentar sus fortalezas sin hacer diferencias de género.
- Implementar prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres.
Este apartado se enfoca en establecer programas de diversidad de proveedores, donde se tome en cuenta a las empresas formadas por mujeres para apoyar su crecimiento y eliminar los estereotipos.
- Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y liderando con el ejemplo.
Erradicar la discriminación es uno de los pilares para lograrlo. Se sugiere trabajar con los cuerpos oficiales que pueden aconsejar para ser más inclusivos. Además, es necesario promover y reconocer el liderazgo femenino.
- Evaluar y difundir los avances realizados a favor de la igualdad de género.
Este último es de vital importancia, porque es necesario hacer una evaluación constante de los resultados de los principios anteriores o de cualquier otra norma que se haya creado para que la empresa no tenga sesgos y sea un verdadero trampolín para el crecimiento de los empleados.
¿Cómo lograrlo? La clave que proponen instituciones como el IPADE es una triple hélice formada entre universidades, empresas y políticas públicas para crear un entorno que fomente y promueva la participación de las mujeres en los ámbitos directivos. De esta forma, se podrán lograr espacios directivos donde la igualdad no sea un discurso, sino una realidad.
¿Qué crees que falta para que más mujeres estén en los consejos directivos?
Te leo en los comentarios.




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